El participar de un universo simbólico propio, quizás ininteligible para "los otros", nos permite no solo darle sentido a diversas situaciones, sino construir nuestra propia identidad personal (individual) y como miembros de grupo (colectiva), de tal manera que al participar a ese universo simbólico constituimos un ámbito de acción del cual somos parte.

Los ritos son parte importante del universo simbólico de cualquier sociedad, quizás más visibles en las “comunidades tradicionales”, sin embargo están presentes prácticamente en cualquier conglomerado organizado, aun en el medio urbano.

Estos son un par de rituales relacionados al matrimonio y a la virginidad, que se practicaban en algunas comunidades totonacas del estado de Veracruz, en mi opinión actualmente están en vías de convertirse en mitos.
Están transcritos tal como me los explicaron mis informantes, a excepción de lo que no esta en cursivas.

La virginidad de la novia
Aquí se acostumbra que si la muchacha salió señorita ya se sigue la fiesta al otro día. Mientras esta la fiesta el muchacho se la lleva ahí en la misma casa (a tener relaciones) y ya en la mañana la mamá va a ver como amaneció la cama, si salió bien sigue (la fiesta) y si no, ya no.
Si sale señorita se acostumbra que la mujer no haga nada los primeros ocho días, porque esta mal y con el embarazo se pone mal, todo lo hace la suegra y ya la muchacha empieza a tratar de mamá a la suegra.

Rito sobre la virginidad, El Chote

El guajolote y la virginidad de la novia
Allá por Chicualoque, por la Lima, el consejo de ancianos platicaba con el muchacho, que si esta seguro, que si lo ha meditado bien. Allá es puro pulque, allá hacen huapango, hay violín, guitarra y la jarana, bailaba toda la familia con los novios y para saber si la muchacha era virgen, tendían un tapete en la tarima y el padrino ya tiene el guajolote, la madrina tendía el tapete y si el guajolote bailaba era virgen, pero si se surraba, entonces ya no se hacia nada.

Rito sobre la virginidad, Contreras

Guajoletes bis