En México conocemos a los Chaneques como pequeñas criaturas (más o menos de "tipo duende") que habitan principalmente en regiones selvaticas normalmente cerca o en el agua, aunque tambien pueden hacerlo en montes y bosques. Hay diversas versiones sobre ellos, pero hasta donde sé, la más común es la de que son criaturas malas que se dedican a hacer "travesuras", cuya peor maldad es extraviar a los niños en la jungla, en el monte o el bosque, aunque tambien hay versiones en que se les considera como seres buenos que protejen y velan por sus ecosistemas.
Hoy les presento una historia sobre uno de estos seres...
(En atención a la observación de cortos)
El Chaneque estaba aburrido, se mecía y se mecía en la rama del árbol a la orilla del ojo de agua, aun cuando estaba harto de hacerlo; había visto el nido de algún ave unas ramas más arriba, podría subir a molestar a los polluelos pero eso no le provocaba; desde que habían instalado la tubería de agua hace algunos años casi nadie llegaba al manantial, que antaño era frecuentemente visitado por la gente del pueblo que venia a abastecerse del liquido, y eventualmente por algún chiquillo que había desoído las advertencias de los mayores sobre su presencia en ese lugar: “no te acerques al ojo de agua que se te puede aparecer el Chaneque”, aah que tiempos aquellos, ahora con lo grande que estaba el pueblo lleno de concreto por todas partes, ni siquiera se aventuraba a acercarse para hacer de las suyas en las casas más alejadas, necesitaba de la espesura de la jungla para sentirse seguro.
De repente escucho un ruido que le era atractivamente familiar, ¡voces humanas! y algunas de ellas parecían ser de ¡niños¡, inmediatamente recordó aquella última vez que se había llevado a un niño en las mismas narices de su madre, mientras esta se encontraba echando tortillas al calor del fogón, el infante le había visto cuando se encontraba a escasos metros del jacal camuflajeado entre las plantas que rodeaban el solar, e inmediatamente se había sentido hipnotizado por el pequeño y curioso ser que le observaba desde atrás del arbol de aguacate: “mira mami un hombrecito” de haberle puesto atención seguramente la mujer le hubiera cogido en brazos y le hubiera metido, pero estaba tan absorta en su tarea que basto un momento para que el pequeño se perdiera de vista en la espesura mientras lo seguía encantado, los habían buscado casi de inmediato pero nadie conocía los recovecos y pasadizos de la jungla como él, nadie como el Chaneque.
Tomo aire y se zambulló en el agua justo antes de que los humanos llegaran al lugar, debajo de la superficie podría examinarles tranquilamente sin que estos pudieran verle (los Chaneques pueden aguantar la respiración mucho tiempo). Tal como esperaba se detuvieron a mirar la charca, al parecer era una familia, por la expresión de sus caras y el color de sus pieles dedujo que venían de la ciudad, ya que las personas de la ciudad normalmente son blancas y expresan felicidad y excitación al andar en la jungla, a diferencia de la gente del pueblo que normalmente es un poco más oscura y además se ve más armónica y sosegada.
Les guiaba un joven a quien 15 años atrás había intentado seducir, cuya casa en aquel tiempo colindaba con la jungla; pero lo que en verdad llamó su atención eran los niños, el mayor de unos 10 años de edad sería difícil, pero en la pequeña -un poco menor- percibió ese resplandor que solo tienen los seres de alma pura (los Chaneques saben que los seres inocentes no sienten temor ante ellos y por eso es fácil que les sigan).
El grupo se detuvo unos minutos en el ojo de agua y continuo su camino, el Chaneque aprovechó para emerger de la profundidad e inmediatamente se introdujo en el hoyo de un árbol que conducía a un pasaje que desembocaba al trecho donde comúnmente pasaban los excursionistas, antes de llegar al potrero por donde se llegaba de vuelta al pueblo. Sabía que solo tendría una oportunidad.
Al llegar al lugar, llamó a unas cotorras y les pidió que se posaran en lo alto de un frondoso árbol y que en cuanto vieran a los humanos gritaran escandalosamente, a lo que las cotorras asintieron (el Chaneque puede comunicarse con cualquier animal de la jungla, estos son sus amigos porque saben que él les ayuda y les protege).
En cuanto los humanos aparecieron en el trecho, las cotorras comenzaron a hacer un gran alboroto, ocasionando que estos comenzaran a buscarles con la vista a través de la espesura que los envolvía, el Chaneque esperaba oculto justo al costado de ellos, desde su lugar observaba como el hombre blanco intentaba mostrar las cotorras a la niña, a quien cargaba en brazos, señalandoselas con la mano, al igual que lo hacía el resto de sus acompañantes, fue entonces cuando el hombre bajo un momento a la pequeña para fotografiar a las estruendosas aves, depositandola en el suelo justo frente al Chaneque que inmediatamente hizo contacto visual, la niña sonrió y dio unos pasos hacia el pequeño claro que había en la vegetación, justo donde había visto asomar y desaparecer la figura del hombrecillo, en cuanto lo atravesó igualmente desaparecio tras el follaje que parecio cerrarse tras ella.
¿continuará?...





camilaforever
Una vez escuche Chaneque en una produccion mexicana pero te juro que no pense que fuera algo como un duende, me han crecido orejas de burrro, gracias por sacarme del error.
Besos