Parte 1 La historia en defensa de los hombres
Uno de los temas más recurridos en cualquier ámbito, ya sea en platicas cotidianas (en la oficina, en la calle, en el café); en la academia (en foros, en clases, en proyectos) y por supuesto en los blogs, es la cuestión de genero: “el machismo y yo”, “odio a los hombres porque son infieles con todas menos conmigo”, “tratado acerca del cerdombre”, “el hombre es un ser humano ¿mito o realidad?"
La cuestión de género se refiere a las construcciones socioculturales que los grupos humanos atribuyen a la sexualidad, así la sexualidad es un aspecto biológico, mientras que el género, en otras palabras, son las características o connotaciones que le endilgamos a los sexos, una frase que es un buen ejemplo de esto es: “el sexo fuerte y el sexo débil”, que si bien podría considerarse que alude a las características físicas del sexo masculino y del femenino (normalmente los hombre poseen una caja torácica más amplia, menor índice de grasa corporal y mayor musculatura), tiene connotaciones mucho más amplias que se refieren a capacidad intelectual, fortaleza emocional, habilidades psicomotrices, etc. que en realidad no tienen mayor sustento biológico, sino que obedecen a una lógica machista que se ha impuesto históricamente en prácticamente todos los grupos humanos del orbe.
Ahora bien, si este mundo machista es un constructo histórico-cultural ¿Cómo es que se difundió por todos lados?, ¿Por qué ningún pueblo evolucionó de diferente manera? Imaginemos que somos parte de alguna tribu de australopithecus o si lo prefieren de alguna manada de simios actuales, nuestro idioma básicamente se llama instinto, por tanto los roles dentro del grupo se determinan por este.
Alguien debe ocuparse de los cachorros y alguien debe conseguir el alimento y pelear por el territorio con otras tribus, ¿Quién va a hacer que?
El instinto nos dice que dado que las hembras son quienes paren a los cachorros deben encargarse de ellos, después de todo biológicamente están preparadas para alimentarlos, y el mismo instinto nos dice que los machos deben encargarse de conseguir el alimento y de proteger el territorio, después de todo, las hembras están ocupadas cuidando a los cachorros y los machos son biológicamente más fuertes y más agresivos gracias a la testosterona que los predispone a ser violentos.
Millones de años de evolución perfeccionaron esta forma de organización, que hasta nuestros días predomina en la mayor parte de las sociedades animales del plantea.
Sin embargo, a diferencia del resto de los seres del reino animal, el cerebro de los homínidos comenzó a evolucionar dramáticamente, la caja craneal se ensanchó y la masa encefálica se incrementó, de manera que las sociedades, ahora humanas (homos), comenzaron a ser mucho más grandes y complejas, abandonando el instinto como medio de comunicación para cederle su lugar al lenguaje.
Durante siglos los roles establecidos biológicamente siguieron imperando; tanto hombres como mujeres siguieron reproduciendo una lógica organizacional que durante miles de año les había asegurado la supervivencia, después de todo durante los primeros siglos de la aparición del homo sapiens, su forma de vida era más parecida a la de sus antepasados que a las de las sociedades actuales, sin embargo, al hacerse más y más complejas, las sociedades comienzan a crear nuevas formas de organización que implícitamente obligaban a establecer nuevos roles antes inexistentes, es en esta coyuntura donde la cuestión de genero comienza a permear consolidándose como un constructo masculino.
La posición dominante adquirida durante el largo camino recorrido hasta aqui, posibilitó que los hombres ocuparan los roles principales, sin que las mujeres tuvieran oportunidad de pelear por estos, comienza a imponerse la fuerza bruta sobre la razón, la humanidad es aun muy joven para concientizarse de que no somos simios.
Aun los pueblos antiguos considerados como algunas de las “civilizaciones” más desarrolladas desde la óptica occidental (egipcios, griegos, romanos, mayas, etc.) se caracterizan por esta transmutación de los aspectos biológicos a lo cultural, y así tenemos una historia plagada de: pensadores, filósofos, héroes, científicos, reyes, artistos (sí, con “o”), con una notable ausencia de “as”, con sus honrosas excepciones que, sin embargo, en las inmensas aguas de la historia son mínimas y en la mayoría de los casos el camino de “acceso a la historia“, fue vía el linaje, en este caso me refiero al selecto grupo de reinas y emperatrices contempladas en esta.
Dentro de este breve y humilde recuento histórico relacionado a la cuestión de género, cabe destacar una cosa, la humanidad esta en pañales (no se si ya los haya desechado pero esa es otra historia) nos encontramos en un largo periodo en donde el ser humano es esclavo del ser humano, no hay derechos humanos, no hay democracia (sí, los griegos fueron los padres de la democracia pero igualmente eran machistas y tenían esclavos), no hay igualdad y si tuviste la mala suerte de nacer en el seno de una familia de siervos, siervo serás para toda la vida, o quizás de esclavos tu razón de ser en esta vida, será velar y servir a los intereses de tus amos.
En este sentido, si bien la mujer siempre estuvo bajo el yugo del hombre, considero que en ocasiones les iba mejor a ellas que al hombre que estaba bajo el yugo de otro hombre, con esta reflexión quiero señalar que la “humanidad” durante la mas grande parte de su devenir ha sido un ente que se ha castigado indiscriminadamente a sí misma y ha sido “la historia de unos cuantos” (pensando en la historia del ser humano común, como tu o como yo, independientemente de ser hombres o mujeres).
Apuraré el paso; según la historia oficial (que es la historia contada por occidente y vista desde la perspectiva de occidente), por ahí del siglo XVI y hasta el XVII, comenzamos a abandonar la edad media, con toda su oscuridad y tenemos un periodo de transición hacia la “modernidad”, nos encontramos con el renacimiento donde florece el arte, la cultura y la ciencia, el mundo se amplia con los descubrimientos marítimos, pero sin embargo es un renacimiento masculino, aparentemente hay una transición en el mundo de las ideas, pero sin embargo las concepciones de lo masculino y lo femenino no se modifican, el hombre comienza a “ser hombre” y la mujer continua siendo una mujer, cuyo ámbito de acción es básicamente el domestico.
Desde mi punto de vista es hasta finales del siglo XVIII , ya entrados en “la modernidad” cuando las mujeres comienzan a ser parte de los grandes movimientos sociales, desde mediados de este siglo con la revolución industrial se generan cambios estructurales en las formas de vida, el abandono masivo del campo hacia las grandes urbes, permite a las mujeres incorporarse en cierta medida en la nueva clase, el proletariado, que surgía en el seno de la nueva industria.
Más tarde hacia finales del siglo, son grandes protagonistas de movimientos tan importantes como la revolución francesa donde “el sexo” débil se vuelca a las calles y es participe activo de un movimiento que propugnaba por la libertad la igualdad y la fraternidad universales y empiezan a incursionar tenuemente en el ámbito de las artes y de la ciencia, sin embargo, no es hasta el siglo XIX, en que, gracias a estos periodos de cambio y transición mencionados, se comienza a gestar un movimiento feminista que opera en un mundo ya globalizado donde las ideas se mueven con gran vertiginosidad, pero solo entre ciertas elites, no así hacia el gran público.
Esos primeros movimientos "feministas intelectuales” sembraron la semilla para la apertura que se generaría hasta los inicios del siglo XX , con los hombres enfrascados en dominarse durante la primera guerra mundial, las mujeres necesariamente acceden a un amplio espacio, antes restringido, en el ámbito laboral e incluso en el familiar.
Algunos años después de terminada la 1ª guerra mundial, con la aparición de la televisión se comienza a generar una conciencia colectiva en torno a la discusión sobre los derechos de la mujer; sutilmente en la propaganda de la maravilla de la modernidad, de los aparatos, de las comunicaciones, se empieza a verter un discurso sobre la mujer moderna, en el que ya permea la visión de esta, como un persona subordinada al mundo masculino, que lucha por la defensa de sus derechos civiles, en esta etapa se considera a Virginia Wolf como el icono y precursora del “feminismo moderno”.
Esta etapa se prolonga hasta el estallido de la segunda guerra mundial, al termino de la cual casi a mediados del siglo, nos encontramos con un movimiento feminista palpable y latente, que sin embargo, se continua difuminado al llegar al “gran público” y más bien es propio de las naciones del primer mundo, donde Simone de Beauvoir resalta como emblema de esta concepción “feminista” de lo femenino, estamos en los años de la posguerra.
No es hasta la revolución sexual de los 60s, 70s, específicamente con la llegada de la píldora, que la mujer obtiene un eficaz control de su propia fertilidad, que por inercia se propicio que la lucha de la mujer por sus derechos y su reconocimiento como ser ciudadano del mundo, irrumpiera fuertemente en la escena mundial. La aceptación de Ellas como seres sexuales y responsables de sus propios cuerpos, impulsaría la conciencia en la mujer de su estatus como macro-minoría social en pugna contra la sociedad machista dominante.
Fue necesario romper la "atadura biológica" que amarraba a las mujeres al hogar (la imposibilidad de decidir sonbre tener hijos y cuantos) para que finalmente se resquebrajaran los esquemas que habían prevalecido durante miles de años, y es hasta nuestros días a partir de hace cerca de dos décadas, que la velocidad de las comunicaciones y capacidad de los mass media han permitido crear una verdadera "cultura de la igualdad de genero", que apenas esta en camino a generar una "conciencia de genero", que nos permita comprender la necesidad de vivir en un mundo donde coexistan en equidad de circunstancias, con equidad de derechos y obligaciones todos los seres humanos sin distinciónes causadas por nuestro sexo.
El camino recorrido para llegar a esta conciencia tiene apenas unos cientos de años de haber germinado y apenas cerca de un siglo de configurarse como un verdadero movimiento masivo, evidentemente hombres y mujeres tenemos que luchar contra los arquetipos machistas, que se nos han enraizado, desde hace más de dos millones de años que han pasado desde que los astralopithecus definían sus roles basados en el instinto, o desde hace 40,000 años en que los primeros homo sapiens-sapiens caminaron sobre la tierra.
Lo que quiero decir es que los hombres no somos machistas por naturaleza, ni inmorales por naturaleza o unos verdaderos hijos de la chingada porque se nos ha pegado la gana ser así, las sociedades actuales y los hombres y mujeres que las conformamos, somos fruto de largos y complejos procesos tanto históricos como biológicos; de la misma manera las mujeres no son sumisas, o tontas, o sufridas por naturaleza, pero si han acumulado siglos de historia de represión , persecución e injusticias que han incidido en la reproducción de comportamientos y conductas arquetípicas, que en buena medida han favorecido la permanencia de esta cultura machista global, que en en mi opinión se esta desarticulando a pasos agigantados, si consideramos los cambios surgidos en los últimos 100 años.
Para no ser victimas de la historia tenemos que comprenderla y quizás en esa medida podemos utilizarla a nuestro favor para encaminarnos hacia nuevas formas de convivencia más justas y equitativas, donde no existan los machismos o los feminismos a ultranza.
En la continuación de este “articulo” titulado Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata, plantearé algunas consideraciones personales sobre los temas que mencioné al principio: “el machismo y yo”, “odio a los hombres porque son infieles con todas menos conmigo”, “tratado acerca del cerdombre”, “¿el hombre es un ser humano, mito o realidad?
Si alguien se tomo la molestia de leer toda esta primera parte espero que igualmente lo haga con la segunda, que será un poco más práctica y espero mucho más amena.
Gracias por tu tiempo, hasta pronto.
camilaforever
Buen tema y buen punto que siempre se va a tocar espero la siguiente parte
Besos