No entiendo el ingles pero mi mente siempre tararea las canciones

Tararaaaaaa rara ra raaa

Ahora que lo pienso tenía tiempo maquinando esto, pero no me daba cuenta de ello, tantos y tantos días actuando como autómata caminando de aquí para allá, de allá para acá, dormir, comer, ir a la escuela, comer, vagar, tareas, dormir, rutina, rutina, rutina, plagada de incomprensión, ni siquiera de eso más bien de un enorme hastió que llena hasta la ultima molécula de mi ser, o más bien que vacía hasta la ultima molécula de mi ser, ya no hay nada, solo la música de mi Ipod en mi cabeza, desde hace mucho tiempo es lo único que me hace saber que dentro de ese vació aun existo.

Taratara tara ra

Ahora que lo pienso ¿como es que nadie se dio cuenta de esto?, ¿cómo nadie se dio cuenta de lo que me ha pasado?, ¿nadie se percató de que me fui, de mi inexistencia?, ¿qué paso con mi familia?, ¿con mis amigos?, ¿con mis maestros? yo tenía una familia, tenía amigos, en algún momento dejaron de ser eso y se volvieron engranajes de la fastidiosa rutina, como manchas que acompañan la música en mi cabeza.

“Taratara tara tara raaa”

Ahora que lo pienso, me doy cuenta de que algunos de ellos se irán, otros seguramente quedaran marcados de por vida, lo seguro es que hoy algo se romperá y jamás podrá ser reparado, pero es muy tarde para echar atrás, me doy cuenta que al fin después de tanto tiempo, utilizó mi cabeza para algo más que escuchar la música de mi Ipod, pero soy un autómata no puedo echar atrás.

"Tararaa tara tarara taraaaa"

Veo las manchas pasar de aquí para allá, algunas me saludan, otras ríen entre ellas, la mayoría simplemente pasan. Meto la mano a mi mochila, saco el arma, repentinamente las manchas cobran vida y las veo nítidamente, veo el miedo en sus caras, veo como se atropellan, lagrimas, parecen gritar pero no escucho nada más que la música de mi Ipod en mi cabeza.

“Tarara tarararaaa tarara ra ra raaa”

Jalo el gatillo, alguien es alcanzado y cae, pánico caos, jalo el gatillo una y otra vez, hasta que se vacía el cartucho, todo vuelve a la normalidad, todo son manchas sanguinolientas que acompañan la música en mi cabeza.

“Tara tara taaaaa tara tara taaa”

Extraigo la bala solitaria que hay en mi bolsillo, la inserto en el cartucho, corto, lentamente llevo la pistola a mi oreja y oprimo el audífono de mi Ipod, la música en mi cabeza sube hermosamente de volumen, a pesar de ello me pareció alcanzar a escuchar un último estruendo.

Despues de mucho tiempo, el silencio inunda todo.

El Ipod